Santander cierra la venta a Blackstone del 51% del negocio inmobiliario de Popular

August 9, 2017

 

La operación, la mayor en la historia del sector inmobiliario en España, supondrá la creación de una nueva sociedad a la que Popular transferirá activos problemáticos con un valor bruto contable de 30.000 millones, así como el 100% de Aliseda. Santander y Popular desconsolidarán esos activos de sus balances.

 

Popular ha cerrado la venta del 51% de su negocio inmobiliario al fondo de capital riesgo Blackstone, operación con la que cede el control de la cartera y que permitirá tanto a la entidad que preside Rodrigo Echenique como a Banco Santander desconsolidar de sus balances estos activos problemáticos, con el consiguiente efecto positivo sobre sus ratios de capital. Se trata de la mayor venta de la historia de una cartera inmobiliaria en España.

 

Santander estima que la salida de balance de estos activos supondrá una mejora de 12 puntos básicos en su ratio de capital CET 1 fully loaded (incluyendo ya todas las exigencias regulatorias de Basilea III).

 

La operación, que se anunció poco después de que la Comisión Europea diera luz verde definitiva a la compra de Popular por Santander al no apreciar problemas de competencia, incluye la cartera de inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes también del sector inmobiliario "y otros activos relacionados con esta actividad de Banco Popular y sus filiales (incluyendo activos fiscales diferidos) registrados a ciertas fechas concretas (31 de marzo o 30 de abril de 2017)", según explicó Santander en un hecho relevante a la CNMV.

 

Transferencia de activos
El acuerdo con Blackstone supondrá la creación de una nueva sociedad a la que Popular transferirá activos por un valor bruto contable de unos 30.000 millones de euros, así como el 100% de la gestora inmobiliaria Aliseda, de la que Popular, que poseía el 49%, anunció en julio la recompra del 51% que estaba en manos de los fondos Värde y Kennedy Wilson.

 

De este modo, no tendría efecto sobre los ratios de la entidad la recompra del 51% de Aliseda, operación que suponía un consumo de capital superior a los 300 millones (una merma de 5 puntos básicos en sus ratios de solvencia).

 

La valoración atribuida a los activos en España (inmuebles, créditos y activos fiscales, sin incluir Aliseda) asciende a unos 10.000 millones de euros. Teniendo en cuenta esta valoración, que está sujeta a cambios en función del volumen de activos remanente a la fecha del cierre y de la integración de Aliseda, el valor de la participación de control con la que se hace Blackstone ronda los 5.100 millones de euros.

 

Según el banco, esta valoración se encuentra "en línea" con el valor de los activos, incluyendo las provisiones y los saneamientos realizados en el balance de Popular tras su compra, de forma que "no genera plusvalía ni minusvalía material".

 

La venta se produce tras un proceso de selección competitivo al que optaron tres compañías internacionales, de entre las que fue elegida Blackstone por "plantear la mejor oferta" en términos económicos y en cuanto al plan estratégico, según explicó la entidad.

 

Tras el cierre de la operación, que se prevé para el primer trimestre del año que viene, Blackstone asumirá la gestión del patrimonio integrado en la nueva sociedad conjunta, de la que Popular controlará un 49%.

 

Limpieza del lastre inmobiliario
Rodrigo Echenique, presidente de Popular, señaló que "estamos muy satisfechos con el acuerdo alcanzado con Blackstone", y que esta operación permitirá a la entidad "reducir significativamente la exposición inmobiliaria en el balance y seguir consolidando el banco para centrar todos nuestros esfuerzos en la actividad comercial".

 

Desde la adjudicación de Popular por un euro el pasado 7 de junio, tras previa resolución de la entidad por las autoridades europeas, una de las grandes prioridades de Santander era limpiar el lastre inmobiliario del banco.

 

De hecho, a principios de julio, el nuevo equipo directivo de Popular, con Rodrigo Echenique a la cabeza, anunció que había iniciado "el proceso de búsqueda de socios" para una cartera de riesgo que asciende a 30.000 millones.

 

Un proceso que fue supervisado por Pedro Pablo Villasante, consejero independiente del banco, que fue sido el encargado de velar "por la transparencia y la gestión de los potenciales conflictos de interés", mientras que el consejo del banco contó con la asesoría de Morgan Stanley.

 

Según señaló Popular en su día, entre los criterios para elegir a los socios destacaban tres aspectos: "El precio, la experiencia en este tipo de operaciones y la capacidad de gestión y ejecución".

 

Fuente:  Expansión

Dirección: http://www.expansion.com/empresas/banca/2017/08/08/5989dc3222601df7668b464a.html

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