Grandes empresas españolas a tiro de opa

 

La fortaleza de la economía y el potencial de las empresas españolas para jugar la liga mundial de las grandes fusiones ha hecho de este país un caladero de posibles operaciones corporativas.

 

Hace unos días, Abertis reconoció ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) contactos para explorar una int

 

egración con el grupo italiano Atlantia, que admitió que estudia lanzar una opa amistosa sobre la empresa española. Se abría así el debate de si Abertis es un caso aislado o, por el contrario, es una muestra de que algunas empresas españolas son, ahora, más opables que nunca.

 

La desaparición de núcleos duros en algunas empresas, su potencial para jugar en la liga mundial, el aperturismo de España al capital exterior, la fortaleza económica del país y el escenario de bajos tipos de interés, que va a tocar a su fin, ha convertido a muchos grupos, como Cellnex, Merlin y Viscofán en objeto de deseo de fondos y compañías internacionales. Según el estudio realizado por EXPANSIÓN, con opiniones de expertos, del análisis de criterios como la situación accionarial y los movimientos internacionales a nivel mundial se deduce que casi la mitad de las empresas del Ibex refleja una posibilidad teórica alta o media de ser objeto de una operación corporativa (ver gráfico).

 

 


'Tsunami'
El tsunami afecta a todo tipo de empresas, independientemente del sector o de su tamaño. Y los motivos son diversos. Un informe de GVC Gaesco aseguraba esta semana que la cadena de supermercados DIA puede ser objeto de una opa. Estar cotizando por debajo del precio objetivo es uno de los motivos que hace que muchos grupos estén en el disparadero de una posible compra. Es el caso de empresas como Acerinox o Amadeus.

 

El consenso de analistas recogido por Factset fija un precio objetivo para Acerinox de 14 euros por acción, frente a los 12 euros a los que cotizaba ayer, por ejemplo.

 

Ser una ganga de la Bolsa no es la única razón para estar en el escaparate. Otro motor es la consolidación que viven algunos sectores. Es la situación de IAG. Si se incluyen empresas que ahora no están en el Ibex, el caladero de posibles operaciones se amplía enormemente. Es el caso de Euskaltel, explican en Gaesco, o Liberbank, dicen los analistas de Caja Ingenieros.

 

La búsqueda de sinergias con otras empresas para ganar rentabilidad también ha puesto en el disparadero de una posible opa a grupos como BME o Sacyr, que posee el atractivo adicional de conservar aún una participación significativa en Repsol. Esta es otra de las empresas en el punto de mira, precisamente porque el antiguo núcleo estable que formaban CaixaBank y Sacyr se está diluyendo.

 

En ocasiones, es la débil situación financiera de la empresa la que le convierte en una presa. En esta línea, Banco Popular está buscando opciones para salir adelante. El futuro de Abengoa una vez que esquivó la suspensión de pagos pasa por su venta. Deoleo está permanentemente en el ojo del huracán de una posible opa de exclusión por parte de CVC.

 

Otro imán para las opas son los movimientos accionariales internos. NH Hoteles podría ser objeto de una fusión alentada por su principal accionista, el grupo chino HNA, que tiene un 30% de la compañía y también es accionista de referencia de Hilton, explican en Renta 4. HNA está en plena ofensiva de compra de empresas relacionadas con el sector hotelero (Dufry).

 

El mercado ha empezado a apostar siempre por los movimientos amistosos como fórmula de éxito. La compra de Gamesa por Siemens hubiera sido impensable si no se hubiera planteado como un proyecto acordado de integración.

 

También se han roto viejos clichés de nacionalismo empresarial. Ahora, la llegada de capital extranjero se ve como una oportunidad, no como una amenaza. Hace años, hubiera sido imposible ver lo que está ocurriendo en el sector energético, donde grandes grupos extranjeros (KKR, CVC, Macquarie, Cerberus, Oaktree y JPMorgan) se han adueñado de piezas clave en renovables, electricidad, gas e hidrocarburos (Viesgo, Naturgas , CLH).

 

No hace mucho, hubiera provocado urticaria que el magnate mexicano Carlos Slim se hiciera con emblemas nacionales del sector de construcción como FCC. A Slim ahora se le ve como un salvador de la empresa.

 

No obstante, quedan grupos difíciles de asaltar, porque se consideran compañías de bandera nacional (Telefónica) o porque tienen participación del Estado o blindajes normativos por ser activos estratégicos (Bankia, Aena, Indra, REE y Enagás). Aunque estas empresas serían potenciales objetivos de opa, cualquier movimiento está condicionado por lo que diga el Gobierno de turno.

 

A pesar de que sigue habiendo intocables, el concepto de activos estratégicos para la economía del país se ha ido relajando. La propia Telefónica ha vendido a KKR una parte de Telxius, que controla la red de telefonía móvil en España. Gas Natural Fenosa ha abierto su capital, cerrado a cal y canto durante décadas, al fondo GIP, que se ha hecho con el 20%.

 

La magia del momento
Las buenas perspectivas de España frente a otras economías son los palillos que están haciendo sonar los tambores de opa de las empresas cotizadas.

 

"España podría considerarse un lugar refugio para los inversores", aseguraba un informe de los analistas de CaixaBank a finales de 2016. Ese informe ya contemplaba la posibilidad de movimientos corporativos en Abertis, Acciona, Cellnex e IAG, entre otros grandes grupos.

 

La pregunta es cuánto tiempo durará la magia. En su visión macroeconómica de la Eurozona, los analistas empiezan a vislumbrar la ecuación de "más crecimiento, más IPC, mayores tipos de interés". El problema es que los mayores tipos producen un frenazo en el crédito y con él, se reduce la facilidad para financiar grandes operaciones corporativas. Además, la subida de tipos de interés distrae recursos hacia otros activos de deuda.

 

Fuente: Expansión - M. Á. PATIÑO / J. TAMAMES

Dirección: http://www.expansion.com/empresas/2017/05/01/5907831ce5fdea9d358b460b.htm

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